¿Por qué escribes?

Una buena preguntar que hacer a cualquier persona gustosa de la literatura, que ama coger pluma y papel y dar rienda suelta a sus sentimientos. Si esta pregunta me la hicieran a mí, daría una respuesta más romántica que positivista. Sin duda alguna que escribir es un dejar fluir la imaginación, las ideas y los sentimientos. A partir de este punto podríamos discutir si escribir ciñéndonos a la realidad o hacerlo desde la ficción. Lo mismo me da, porque uno escribe por gusto, aunque no todos somos como Kafka, que escribía para sí mismo y quizá por ello su obra podría considerarse irritante. Uno escribe para que le lean, y quien diga lo contrario miente. ¿Para qué escribe un periodista las noticias? ¿Por qué escribe un novelista? ¿Cuál es la causa por la que un poeta deja fluir su lírica? La respuesta es la misma, ser leido. Una novela encerrada bajo llave en un cajón no sirve para nada, aunque su autor haya descubierto el sentido de su vida al finalizar su texto. De la misma manera que muchos poetas frustrados dicen escribir para ellos mismo. Mentira, porque si escriben para su amada, si lo único que intentan es aclarar su alma y su conciencia,  en lo más hondo de su corazón siempre quedará la ilusión de ser leídos.

De la misma manera que un compositor escribe una canción, no para que se quede en su mente o en sus oidos, sino para que los demás sientan los mismo que él y gusten de su melodía. En definitiva, uno escribe porque le gusta evadirse de su vida y esconderse detrás de los personajes a los que da vida, erigiéndose como un padre creador. Uno se evade por gusto, y para ser leido también.

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