EL REVOLCÓN Y LA INFIDELIDAD

“Si tu vida sexual funciona, lo demás no importa”. Esta es la máxima que presenta un anuncio de la clínica Boston en un diario de tirada nacional y que, circunstancialmente, se encuentra ubicado en las páginas dedicadas a las elecciones vascas. Tienen toda la razón, da lo mismo quién gobierne en Euskadi, al final sólo importa el edredoning de Gran Hermano.

Puede que estemos ante un momento histórico; no porque vayan a emitir un especial del “Juego de la verdad” (Tele 5) donde el marido –extraño él- no ha sido infiel a su mujer, sino porque en este caso la cornamenta la lleva el señor Ibarretxe.

Los nacionalistas no han ganado en su casa, todo un revolcón, el primero desde que este invento llamado democracia está implantado en España. Y de eso hace poco más de treinta años. El pueblo ha hablado.

En el País Vasco no se conoce, todavía, un lehendakari que no sea del PNV. Daba igual que fuera vizcaíno, guipuzcoano, alavés o incluso navarro, pero eso sí, del PNV. Muchas cosas pueden pasar de aquí a la votación de investidura, pero parece que puede ser el año del cambio. El PSE ha crecido por encima de lo esperado, y Patxi López puede gobernar. Hay un pero, necesita el beneplácito de los populares.

La política es de locos y para locos. Porque el PP se lleva muy mal con el PSOE a nivel nacional; UPD no cuenta para nada en Madrid; el PNV no puede ver a la derecha española aunque en su día apoyara el gobierno de Aznar; PNV pactó con los socialistas acuerdos para aprobar los Presupuestos Generales del Estado; IU y PSOE son ideológicamente afines, pero Madrazo apoya a los nacionalistas en Euskadi; EA no ha concurrido a las elecciones con el PNV porque no estaban de acuerdo con el reparto de las poltronas del gobierno; Aralar hace la guerra por su cuenta… Vaya, que el panorama está más que claro.

Ayer ganaron todos, pero mañana saldrán derrotados. PSOE, PP pueden formar gobierno con el apoyo de Rosa Díez, e Ibarretxe necesita el apoyo de todos los demás para revalidar el mandato. O que los socialistas renuncien al cambio, algo que no sería nuevo en la calle Génova, ya que renunciaron a botar del parlamento navarro, en su día, a los señores de UPN. Claro que ahora cuentan con ventaja, porque el mandamás sería el suyo, Patxi López, un caramelo demasiado exquisito como para renunciar.

Comienza la función hasta que haya lehendakari. Ahora habrá paz política, no importará la caza de Bermejo, la huelga de jueces, Garzón y sus millones de expedientes abiertos, la corrupción del PP, los espías de Madrid… Pero sólo por unos días, luego Rajoy volverá a insultar a ZP y se reabrirá la veda, sólo para aquellos que tengan licencia, claro está, no vaya a ser que le fuercen a alguno a dimitir.

Y es que Spain is diferent, y olvidamos rápidamente la importancia de los asuntos políticos. Esta misma mañana había quien decía que la derrota de ayer del Barcelona en el Calderón no era más que la antesala de la derrota nacionalista en Madrid, y eso que en Cataluña no había urnas. Ya verán, al final da lo mismo qué pase en Euskadi, sólo importará la salud de la vida sexual, propia y ajena, que eso también es muy español.

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