De presupuestos habla la gente

Navarra tendrá presupuestos para el próximo ejercicio. Lo ha anunciado esta mañana el partido socialista en boca de su líder en Navarra, Roberto Jiménez. La historia es que PSN no va a votar en contra ni va a presentar ni apoyar ninguna enmienda a la totalidad, por lo que UPN con sus representación parlamentaria tiene suficiente para dotar a la comunidad foral de presupuestos sin el apoyo de ninguna otra formación. Eso sí, ahora se abre el fuego cruzado y el juego político.

Se confirma la reciprocidad. UPN se abstuvo en la votación de los Presupuestos Generales del Estado en el Congreso (este año su voto no era  necesario, si no que nadie dude que le hubieran hecho el juego a ZP), y ahora PSN da una palmadita en la espalda de los sapeurs de Sanz y Barcina para aparentar una calma artificial y para venderse como el partido de los ciudadanos por encima de intereses partidistas.

La clave está en el Ayuntamiento de Pamplona. Los socialistas ya han movido ficha presentando al diputado Juan Moscoso como candidato. Un primer espada que no iba a renunciar a su vida madrileña si no es por un puesto prácticamente garantizado. Y los regionalistas parece que se quedan sin candidatos de relumbrón. Mi apuesta personal sería Fermín Alonso, pero su juventud le cierra puertas.

El espectro electoral, si transcurre según la lógica, será parecido al actual. La derecha ganará y UPN podrá gobernar, seguramente sin PP y sin CDN. Sí, como lo oyen. CDN está más cerca de ser absorbido por los populares que de tener representación propia. Y UPN prefiere partir peras de estabilidad con los socialistas que volver con los populares de un cuestionado Santiago Cervera en la sede de Príncipe de Viana. La única duda es que Yolanda Barcina, actual presidenta de UPN y candidata al Parlamento foral, es más pro-PP que anti-PP. Aún así, me huele a que vería con buenos ojos un acuerdo tácito que lleve a compartir estabilidad en la Casa Consistorial y en la Diputación.

Lo mejor, que no hablaremos de mayorías y nos seguiremos divirtiendo una legislatura más con los vaivenes políticos. Lo peor, uno ya no sabe a quién votar ni si su voto sirve para algo. Tiempo al tiempo…