Estafas y gordas

Tienes que meterte en los foros de Internet. ¿Qué ha pasado? ZP, ya sabes, que le ha dado por cambiar. ¿No te ha propuesto ningún Ministerio? Pues sólo debes de faltar tú, porque vio a un rector y lo nombró ministro de Educación, un tío simpático y afín y ahora es vicepresidente, y una directora mediocre de cine y ahora es ministra de Cultura.

Tienes razón, perdón por haber faltado al respeto llamándole mediocre, cada uno tendrá su juicio, pero esta tía es mala con avaricia. ¿Por qué? Digo yo que conocerás alguna de sus películas. O al menos habrás leído alguna crítica favorable a su trabajo. Ninguna, lo sabía. Me da igual lo que digas, Ángeles González Sinde no puede ser ministra. Alguien que tiene en su haber como trabajo destacado la adaptación de “Manolito Gafotas” al cine… ¡Qué te voy a contar!

Es verdad, trabajó en el equipo de guionistas de “Cuéntame”, la serie de la Uno, pero antes de llegar al Ministerio, ya sabrás cuál ha sido su último trabajo… No lo vas a adivinar. Piensa, piensa. Te doy pistas. Es la última película española que han estrenado en los cines. Salen los más guapetes de la tele.

Sí, ésa es, “Mentiras y gordas”, aunque para gordo el truño que te tragas si la ves entera. ¿La has visto? ¿Sabes cuál es el argumento? Deja de pensar, que no tiene. Es un amago de peli porno. Simple y llanamente la banalización del sexo y las drogas. Una imagen alejadísima de la realidad juvenil. Y esa tía que tanto nos conoce ahora es ministra.

Que sí, te lo juro, es la guionista de la película. No creo que la haya visto ni ella. Si escribir esa película le ha costado más de dos tardes, esta tía es una incompetente. No sé por qué sigues defendiéndola. Sabes que antes de ser ministra era la directora de la Academia del Cine Español; sí, del hundido cine español. Y no me extraña, porque si la directora en vez de apostar por proyectos de calidad es el motor principal de la última gran mentira española –nunca mejor dicho-, dale al stop y vámonos.

No, no te quiero decir que César Antonio Molina fuera el mejor ministro del Gobierno, pero al menos no era un personajillo. Esta tía es impulsora del canon digital. Ya ves, entre otras, por su culpa, te cobran una multa antes de delinquir. ¿Y qué es un canon previo más que una multa? Esta tía se lleva un dinero por el usb que he comprado, por mi portátil o los cedés vírgenes donde almaceno mis fotos y mis vídeos. Yo me lo guiso, yo me lo como y, ella cobra.

Obviamente es contraria a todo lo relacionado con la ilegalidad de las descargas de Internet, el e-mule y estos inventos online. Eso sí, se queja pero no propone soluciones, sólo que nos arruinemos comprándolo todo original. ¿Qué quiero que haga? Lo primero, si tiene dignidad, aprobar una partida económica especial del Ministerio de Cultura para devolver el dinero a todos los que se gastaron seis euros en el cine por ver “Mentiras y gordas”. Luego ya veremos…

Anuncios