Bienvenido aeropuerto

La remodelación del aeropuerto de Noáin-Pamplona ha sido inaugurada por el ministro de Fomento, José Blanco. Unas instalaciones inapropiadas que han costado 44 millones de euros. Y digo inapropiadas porque a penas operan aviones. Dos son los destinos, Madrid y Barcelona, y algunos chárter puntuales en según qué fechas.

Una inauguración que ha llegado sin que la nueva torre de control esté en funcionamiento, no lo estará hasta la próxima primavera. ¿Prisas por cortar la cinta roja? El caso es que ahora pueden aterrizar aparatos de gran envergadura, hasta un Boing 737.

Bienvenido sea el aeropuerto, sobre todo porque el 98,6% lo ha sufragado el Gobierno de España. No era una obra necesaria, pero ahora contamos con una infraestructura que cuando menos abre posibilidades. No sé si de tráfico de pasajeros, llegamos un tanto tarde, vuelos baratos hay en Zaragoza, Santander y Bilbao, pero quizá sí de mercancías, aunque no sea el máximo negocio de la aviación, y aunque otros aeropuertos, como Zaragoza, tengan bases de operaciones de grandes compañías como Inditex.

Después de haberse aflojado el bolsillo no es de extrañar que hoy Miguel Sanz, el presidente de Navarra, llamara a Blanco “querido ministro” en más de una ocasión y hasta le abriera la puerta de su casa para comer. No sé qué pasará si algún día Pepiño llega en AVE a Pamplona.

Lo más importante es que ahora dejen gestionar la instalación al ejecutivo foral. Porque si ya han anunciado una disminución de las tasas aeroportuarias del 14%, si tenemos la potestad de poder beneficiar fiscalmente a las compañías, como pasa con los polígonos industriales, podremos ver despegar y aterrizar más aviones con más destinos.

No hay que olvidar que la subvención que el Gobierno daba a Spanair, desde que cesaron los vuelos de esta compañía desde Noáin, el Gobierno se la está ahorrando y puede ser una buena ayuda para ver, por ejemplo, a Ryanair en Pamplona. Aunque en ningún caso será a corto plazo, deberá pasar este verano por lo menos.

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La isla del aeropuerto

Suena a broma llamar internacional al aeropuerto de Noáin, pero lo es. Al menos lo ha sido, con viajes diarios a Lisboa. La terminal 1, la única con la que cuenta, se encuentra completamente aislada para los turistas de a pie. Tan solo cogiendo un taxi y rascándote el bolsillo es posible llegar al centro de Pamplona, un trayecto que en ningún caso baja de los 10 euros. ¿Villavesas? Nada de nada.

Alguien tuvo una buena idea, de nuevo mal ejecutada. Instalar la línea 21 que una el aeropuerto con la ciudad. El problema, que no hay tanto tráfico aéreo en la capital navarra como para que sea rentable una línea que muere en el aeropuerto y que su único atractivo es para aquellos ciudadanos que les viene mejor bajarse en El Corte Inglés en vez de en Príncipe de Viana.

Una línea que, lógicamente, ha acabado por morir. El aeropuerto debe estar comunicado de la mejor manera posible, pero quizá se pueda desviar la 16, la línea que llega a Beriáin y Noáin. No sé si todas, con la misma frecuencia, pero sí al menos una cada hora. Es sólo un ejemplo de eficiencia para aprovechar todos los recursos que ya tenemos. Pero el aeropuerto no puede quedarse aislado.

Aunque sólo haya tres vuelos diarios, si queremos que se nos tome en serio debemos dar todas las facilidades que estén en nuestras manos a los turistas. Y se sabe perfectamente a qué hora despegan y aterrizan los aviones, y se puede trazar un plan de frecuencia.

Por cierto, también se va a suprimir la línea que unía la urbanización de Ardoi, prácticamente deshabitada a día de hoy, con Zizur. Alguien se ha adelantado unos meses en unir un centro urbano con una urbanización en construcción, en su fase final, pero en construcción.